La desaparición de Santiago Maldonado en Chubut, por la que varios gendarmes están bajo sospecha, reavivó el dolor de Mónica Campoy, la madre del joven puntano muerto en un operativo en Mendoza. Hace tres años pide que procesen por homicidio a dos miembros de esa fuerza de seguridad.

A Mónica Campoy le cuesta sentarse a ver en la tele las noticias sobre Santiago Maldonado, el muchacho de 27 años que desapareció hace un mes y medio, después de participar en una protesta de la comunidad mapuche, en Chubut. No es porque no le interese, o porque no sienta la inquietud, como tantos otros ciudadanos, de saber finalmente dónde está el joven, si la posibilidad de que esté con vida, que luce cada vez más remota, se confirme. “Me da mucha bronca. Mucha impotencia. Eso me dan las novedades del caso Santiago”, confiesa. Hace tres años y tres meses, su hijo, Andrés García Campoy, murió de un tiro en la cabeza, cuando pasaba por un control de Gendarmería Nacional, en Mendoza. El paso del tiempo y la evolución que tuvo el expediente solo ha enraizado su convencimiento de que a su hijo lo asesinó un integrante de esa fuerza, Maximiliano Ezequiel Cruz Alfonso.

Gendarmería instaló desde el momento inicial la versión de que el chico de 20 años, que se crió en San Luis, se había suicidado. La familia de Andrés nunca dio crédito a eso, e inclusive ha expuesto los motivos por los que considera insostenible esa posibilidad.

“Me da mucha pena lo que está sucediendo con el caso de Santiago (ver información en página 13). Un chico joven, bueno, con toda la vida por delante, como mi hijo… Andrés no estaba causando disturbio. Estudiaba. Era un buen hijo, una persona con valores. En un segundo, le arrebataron la vida –expresó Mónica–. La función de los gendarmes es cuidar a las personas, socorrerte si te pasa algo. Pero no. Matan a gente inocente y dejan pasar a los que trafican grandes cantidades de droga en las fronteras, por ejemplo. A ésos no les hacen nada. Hacen todo lo opuesto a lo que tienen que hacer”.

El juez federal que lleva el caso, Walter Bento, dilata la toma de una decisión sobre Alfonso y sobre otro gendarme, Corazón de Jesús Velázquez, aseguró Ramiro Villalba, el abogado de la familia de Andrés, en contacto telefónico con El Diario.

http://www.eldiariodelarepublica.com/nota/2017-9-18-7-50-1-garcia-campoy-otra-mancha-de-la-gendarmeria