El intendente de San Luis abandonó el kirchnerismo cuando Cristina Fernández dejó la Presidencia. Ahora juega sus últimas fichas como aliado subterráneo de Cambiemos.

El intendente de San Luis Enrique Ponce acaba con la simulación y deja ver su alianza con el gobierno de Mauricio Macri: además de la versión que circula entre sus colaboradores sobre la supuesta llegada de $5 mil millones para la construcción de unas 3.500 viviendas, ahora hace declaraciones que reflejan su apoyo, nada sutil, al candidato de Cambiemos al Senado de la Nación, el ex peronista Claudio Poggi.

“Gané varios asados entre algunos amigos; mi pronóstico fue algo muy cercano a lo que pasó”, dijo Ponce, en alusión al resultado electoral de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias del 13 de agosto pasado en la provincia de San Luis, en las que el macrismo logró un triunfo holgado, de casi 20 puntos, sobre el candidato justicialista Adolfo Rodríguez Saá.

Ponce, que era un ultrakirchnerista hasta que Cristina Fernández entregó el poder en diciembre de 2015, deslizó esas confesiones en un contacto con el periodismo local, luego de encabezar un acto de inicio de obras sobre la avenida Lafinur.

Por si acaso hubiera dejado margen a las dudas, el intendente aclaró que su vínculo con Macri sigue en la misma buena senda. “Me llevo bien con el Presidente de la Nación”, dijo.

¿Qué razón es la que une a Macri, líder del PRO, a Poggi, un ex peronista con ideas de derecha, y a Ponce, un kirchnerista arrepentido? A los tres, una necesidad. Pero a uno de ellos, en particular, el resentimiento. Esa razón, esa necesidad y ese resentimiento llevan dos nombres y un apellido: Adolfo y Alberto Rodríguez Saá.

Macri quiere reducir al mínimo, y a ser posible, eliminar todo vestigio de peronismo en la Argentina, pero los hermanos son un obstáculo. Poggi quiere quedarse con todo el poder en la Provincia, así como un mal hijo le arrebata la casa a sus padres. Y Ponce quiere borrar del mapa a esas figuras que representan, para él, un recuerdo amargo: su carrera política llegó a una meseta, nunca alcanzó la cima, y ahora lo espera el ocaso. Pero a cambio de la autocrítica, para el equilibrio de su psiquis resulta más fácil echar las culpas afuera.

El acercamiento con el macrismo, sin embargo, podría traerle dolores de cabeza al intendente puntano. Ya en febrero pasado vivió un adelanto del costo que paga entre muchos de sus votantes. Cuando Macri viajó a San Luis y visitó un centro de jubilados, Ponce puso el cuerpo, colgó pasacalles y ofreció una cordialidad exagerada al Presidente. Por eso, en la calle, un grupo de sus antiguos militantes le reprochó tales concesiones al grito de “traidor” a la causa kirchnerista (Ver video).

Ahora bien, el acuerdo subterráneo con el gobierno de Macri, además del travestismo ideológico, habría puesto a Ponce en un delicado enfrentamiento familiar: su sobrino, el concejal Piri Macagno, es hijo de desaparecidos y fue uno de los jóvenes que a su tiempo recibió una bendición especial de Néstor y Cristina Kirchner, cuando empezaban a formar los cuadros de La Cámpora.

Al parecer, Macagno está poco feliz con esta nueva configuración partidaria. Más todavía porque ya no oculta sus aspiraciones para 2019, época en la que Poggi y su aliado Gastón Hissa irán no sólo por el control del gobierno provincial, sino también por la Municipalidad de San Luis. Un territorio que todavía domina la familia Ponce, pero que parece destinado a quedar en manos de Cambiemos.