El justicialismo de San Luis se sobrepuso a una mala elección en las PASO y a la presión mediática agitada desde la Nación. Adolfo Rodríguez Saá le ganó a Claudio Poggi por 12 puntos y desterró ese “final de una era” que propiciaba el macrismo.    

El 13 de agosto, en las PASO, el Partido Justicialista recibió un duro revés en San Luis: cayó por una diferencia de casi 20 puntos contra el macrismo. En los medios nacionales hablaban del “fin de una era”. Pero, pese a la derrota, el senador nacional Adolfo Rodríguez Saá aclaró: “Nos queda aire para el segundo tiempo”. Ayer, el PJ lo dio vuelta y ganó por 12 puntos. Adolfo y Alberto Rodríguez Saá levantaron 30 puntos en 71 días. Épico.

“Es un triunfo histórico del pueblo de San Luis”, coincidieron anoche los hermanos. El Frente Unidad Justicialista se impuso con el 55,37% de los votos contra el 43,06% de la alianza Cambiemos de Claudio Poggi. El PJ metió dos senadores y dos diputados nacionales. Además se quedó con la mayoría de las bancas y las intendencias que se disputaban en la Provincia.

El triunfo cobra aún mayor valor épico por la guerra sucia que debieron soportar los hermanos Rodríguez Saá, orquestada por el gobierno macrista y ejecutada por los grandes medios de comunicación de la Ciudad de Buenos Aires.

La intervención del Gobierno Nacional en las elecciones en San Luis no pudo con décadas de construcción de confianza del PJ con los puntanos.

Adolfo Rodríguez Saá prefirió en los últimos dos meses ir en búsqueda de la gente, como lo hizo en sus comienzos en política en 1983. Un contacto directo, sin intermediarios, con charlas sin cámara de por medio.

Mientras ese reencuentro entre Adolfo y la gente ocurría, los dirigentes de Avanzar y Cambiemos, más otros factores de poder nacional, tiraban con munición gruesa: audios supuestamente filtrados, denostación permanente de los videos que el candidato subía a sus redes sociales, operaciones de prensa.

Sobre el final de la campaña, en 15 días, la Nación bajó a San Luis para respaldar a un Poggi que se desinflaba. El 29 de septiembre, el presidente Mauricio Macri encabezó un acto partidario en La Punta. El 6 de octubre el periodista Jorge Lanata pisó San Luis para una operación fallida. El 12 de octubre la vicepresidenta Gabriela Michetti voló a Villa Mercedes y al día siguiente, el ministro Rogelio Frigerio desembarcó en la Villa de Merlo y en Santa Rosa, para conceder entrevistas pautadas y protagonizar los clásicos “timbreos” que pregona Jaime Durán Barba.

Pero nada de eso alcanzó para detener lo que ya se estaba gestando: el apoyo incondicional de los puntanos al modelo de San Luis volvía a florecer. La provincia mejor administrada del país iba a tener su revancha, frente a la fuerte embestida nacional.

Más allá de todos los recursos nacionales y el poderoso aparato mediático que acompañaba al macrismo anclando en la provincia, los puntanos dieron una muestra de rebeldía. La experiencia en política y la vocación de justicia social de los hermanos Rodríguez Saá se impusieron a los gerentes empresariales del macrismo.

“Nos queda aire para el segundo tiempo”, había dicho el senador nacional después de una dura derrota en las PASO. Y ayer, ya con la tendencia irreversible a favor del oficialismo local, el Gobernador aclaró que este “es el triunfo más resonante de la historia de San Luis”. Este domingo, tras dos meses de incertidumbre, San Luis se reencontró con San Luis.