Alcanzaría con el testimonio de algunos vecinos y clientes. Pero, por si acaso, el perfil de Facebook de Miguel Rossia, el dueño de la peluquería de Villa Mercedes a la que allanó el juez Guido Otranto en su frustrada pesquisa para dar con Santiago Maldonado, demuestra que es un simpatizante confeso de Cambiemos y el presidente Mauricio Macri.

Entre sus posteos públicos más recientes figuran su rechazo a un paro de la CGT, una aparición del humorista Alfredo Casero que le recrimina a Mirtha Legrand una supuesta falta de respeto a Macri y hasta una leyenda bien llamativa sobre el Presidente: “No está solo”.

Esa simpatía no tiene nada de malo. Pero pudo pasar que el peluquero Rossia -en esta era de posverdades, en que las personas esquivan la información que no se ajusta a sus emociones o creencias previas- cayera en la tentación de suponer que un veterinario joven, llamado Enrique Pérez Álvarez, era el joven desaparecido en Chubut.

De haber sido así,  el Gobierno Nacional hubiera tenido un alivio en su responsabilidad frente al caso.

Pero no. En una situación por lo menos exagerada, él o alguien más imagino, nada menos, que Maldonado podía estar en plan de ocultamiento en Villa Mercedes y hasta preocupado por mantener el pelo y la barba prolijos.

Una vez que fue pública la medida de Otranto ejecutada en Villa Mercedes, Jimena, pareja de Rossia, salió a decir que el allanamiento había ocurrido hace dos semanas y que la Policía Federal se llevó imágenes de unas cámaras de seguridad. Antes había trascendido también que las fuerzas de seguridad se habían llevado unas muestras de cabello.

Las declaraciones de Jimena no resonaron en cualquier lado: fueron difundidas por la radio de la Universidad Nacional de San Luis, en el programa La Locomotora.

Un tanto avergonzada, la pareja de Rossia dijo que ya había recibido la confirmación de que su cliente no había sido Maldonado, sino el veterinario Pérez Álvarez, que había tenido que salir públicamente para aclarar la situación.

Al hablar con los medios, Pérez Álvarez explicó lo que había pasado y aportó un detalle importante: dijo que en esa peluquería, de General Paz al 300, mientras lo atendían, le habían hecho una broma por su supuesto parecido con Maldonado.

 

Las comparaciones odiosas. El veterinario Pérez Álvarez y el desaparecido Santiago Maldonado.

Según reconstruyó luego El Diario de la República, Rossia le habría dicho al veterinario: “Te pareces a Maldonado, hasta la barba tenes”.

Con notable fastidio, Pérez Álvarez aclaró, según el diario provincial, que los peluqueros habían eludido su responsabilidad en el enredo:  aseguraron que ellos no habían sido los que llamaron a la Policía, sino un cliente o un empleado de su salón.

Como sea, la medida de Otranto fue otro eslabón en la larga cadena de errores y pistas falsas de esta investigación.

Sólo que esta vez tocó a los puntanos bien de cerca.

Jimena y Miguel Rossia. Los dueños de la peluquería del enredo en Villa Mercedes.