El intendente reconoció que la visita del Presidente “fue de muy escaso tiempo”. Pero igual lo premió.   

El intendente de La Punta Martín Olivero se pasó de rosca. La euforia por la visita del presidente Mauricio Macri lo llevó a declararlo “huésped de honor” de la ciudad. Gastó las manos con aplausos que no fueron correspondidos. Porque, según reconoció en los medios, la visita fue de “muy escaso tiempo”. Macri estuvo poco más de siete minutos y no le dejó ni un anuncio. Pero igual se llevó un inmerecido pergamino.

El viernes, en charla con los medios puntanos el jefe comunal desertor del Justicialismo le entregó a Macri un presente y, por decreto municipal, lo declaró “huésped de honor”.

“Yo tuve una reunión con el presidente Macri a solas que, por supuesto, fue muy escueta porque su visita a la provincia fue de muy escaso tiempo”, reconoció este lunes en entrevistas radiales.

El intendente macrista le agradeció al Presidente por las mínimas obras en las que colaboró la Nación y le entregó una desmesurada distinción. Jorge Luis Borges solía decir que “la memoria elige el olvido”.

La ciudad en la que hoy vive Olivero fue creada en 2003 por decisión de Adolfo Rodríguez Saá, que le dio además la Universidad de La Punta, cuna de campeones de robótica y universidad tecnológica modelo para la educación del país.

Pero el huésped de honor es quien bajó de un avión por algunos minutos, saludó y volvió a subirse para seguir viaje cual megaestrella hollywoodense.

Olivero, evidentemente, tiene la generosidad fácil y la gratitud efímera. Casi tanto como sus convicciones.