José Levy, corresponsal de la CNN en Jerusalén, vino a la Argentina para presentar un libro sobre el ISIS y al participar en el programa “Intratables”, de América TV,  disparó la novedad, que enseguida fue festejada por casi todos los panelistas: en su ciudad, las fuerzas del orden hace tiempo usan camiones hidrantes que arrojan “chorros de agua fétida” para disolver las manifestaciones callejeras.

Según Levy, ese mecanismo represivo convierte en apestosa a la zona de acción policial durante al menos “una semana”, lo que deriva en “una repulsa general contra los manifestantes”, que entonces la tienen difícil para volver a “salir a las calles y protestar”.

En el mismo debate, los periodistas y panelistas del programa que conduce Santiago del Moro reclamaban -en forma apenas solapada- la reacción del Gobierno frente a un acampe piquetero en la 9 de Julio.
Uno de los invitados, el actor y dirigente radical Luis Brandoni, se mostró indignado porque un grupo de chicos, que participaba en la manifestación, armó un picado de fútbol en plena avenida, a la vista de todos y frente a las cámaras de televisión.

“La sociedad quiere un orden, el respeto por las leyes, que seamos todos iguales ante la ley. Los chicos no tienen culpa de jugar al fútbol, pero los mayores, los que organizan esto… alguien tiene que decirles que no jueguen a la pelota”, tiró Brandoni.

Varios minutos después, antes de pasar al siguiente tema, el conductor trató de disimular el aroma represivo que habían destilado casi todos los panelistas. “Nadie pide mano dura, sino el cumplimiento de las leyes”, dijo Del Moro.

¿Mano dura? Y no. Seguro nadie lo hubiera pensado.