Las prácticas electorales de Cambiemos y el macrismo son bastante parecidas a las supuestas malas prácticas que le achacan a otras fuerzas fuerzas políticas. Si acaso quedan dudas, valgan los siguientes casos y sus documentos fotográficos o audiovisuales:

  • En la provincia de San Luis, cerca de la ciudad de La Punta, una camioneta de Cambiemos cargaba colchones para el reparto entre algunos votantes a pocos días de las elecciones de octubre.

  • También en San Luis, antes de las PASO, el diputado nacional José Riccardo, que va por la reelección, acompañaba a un grupo de militantes que repartía boletas de Cambiemos junto con 50 pesos. Uno de los vecinos del barrio humilde en el que operaban Riccardo y su gente registró todo con su teléfono. Las imágenes se viralizaron.

  • En Corrientes, en el último tramo de la campaña por la gobernación, uno de los candidatos macristas repartió boletas de su partido envueltas en un paquete con dos pares de alpargatas.

Estas prácticas están extendidas en  todo el país. Pero nadie dice nada. Cambiemos no sólo apela a su poderío comunicacional, las estrategias de marketing, las intervenciones permanentes en las redes sociales, el aparato del Estado o el apoyo de los grandes medios. También usa variadas prácticas clientelares que, sin embargo, luego adjudica a sus adversarios.

Los memes viralizados en estos días en San Luis dan cuenta de estas circunstancias que los medios porteños rara vez abordan.