“No se puede gobernar y menos legislar cuando a las medidas las tenés que sostener con represión”, escribió en su cuenta de Twitter el dirigente de Libres del Sur Joaquín Mansilla, indignado por la reforma previsional que impulsa el Gobierno Nacional en el Congreso. Todo parece razonable. Salvo porque Mansilla fue electo diputado provincial, en octubre pasado, como candidato de Cambiemos en San Luis.

Mansilla incurre en la paradoja, o la incoherencia, de militar en la oposición al macrismo en Buenos Aires, mientras trabaja para el macrismo en la provincia.

Su caso podría ser parecido, aunque no es igual, al del intendente de la ciudad de La Punta Martín Olivero, también aliado de Claudio Poggi, el elegido por Macri para darle pelea a los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá.

El intendente de La Punta, en los últimos días, salió a los medios a criticar los tarifazos que dispuso la Nación para los servicios de electricidad y gas. No sólo eso. También dijo que él no hubiera firmado el Pacto Fiscal.

Estos cortocircuitos públicos, que los dirigentes del PRO evalúan como “actos de traición prematuros”, abrieron una fuerte polémica en la cúpula macrista, que le podría pedir a Poggi que haga explícita su posición frente al polémico paquete de leyes de reformas que tratará el Congreso.

“¿Tan rápido se escapan como ratas?”, le dijo a Enclave Político un dirigente de Cambiemos, que pidió preservar su nombre, temeroso de las consecuencias de sus dichos.

En tiempos mejores. Mansilla, al centro, con la nata y crema del macrismo en San Luis: Gabriela de González Riollo, José Riccardo y Claudio Poggi.

El asunto ahora es saber si Mansilla, que va a integrar el interbloque de Cambiemos en la Legislatura puntana, se abrirá solo y votará en sintonía con el peronismo puntano, que es opositor al macrismo y que está en contra de las leyes de ajuste que propone la Nación, o si será funcional a Cambiemos en San Luis.