En los últimos 15 días bajaron a la provincia el Presidente de la Nación, la vice Gabriela Michetti, el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el operador periodístico Jorge Lanata. Así le marcan la cancha a Claudio Poggi, que amaga con adjudicarse una eventual victoria.

El gobierno de Mauricio Macri, que del marketing y el uso de la imagen ha hecho un culto, ejecuta en estos días un feroz desembarco en San Luis para nacionalizar los comicios del 22 de octubre. De ese modo le marca la cancha a su candidato Claudio Poggi, que pretendía mostrar un eventual triunfo como un logro personal, es decir, como el resultado de una elección provincial cuando en realidad se trata de una elección nacional.

Macri, en su paso fugaz por la ciudad de La Punta.

El viernes 29 de septiembre el Presidente pasó muy rápido por la Ciudad de La Punta y, además de no realizar anuncios, sólo esbozó algunas frases de autoayuda.

Una semana después, el viernes 6 de octubre, el macrismo envió a su operador preferido a la Ciudad de San Luis, la estrella del Grupo Clarín. Pero a Jorge Lanata le salió el tiro por la culata: al final del “informe” que puso al aire en el programa Periodismo Para Todos de Canal 13 de Buenos Aires, su colega Willy Kohan lo dejó pagando aclarándole que San Luis es la provincia mejor administrada de la Argentina.

Este jueves pasó por Villa Mercedes la vicepresidenta de la Nación Gabriela Michetti y dijo que “hay una gran cantidad de argentinos que se han adueñado del cambio”. Pero con estas visitas, lo que le dicen a Poggi es que no se adueñe de la elección. Es la nacionalización de las urnas. Michetti, inclusive tuvo cobertura nacional a través de la agencia oficial de noticias Télam.

El candidato macrista Claudio Poggi y el ministro del Interior Rogelio Frigerio, en Merlo.

Con la evidente obsesión de pintar el mapa argentino de amarillo, el Presidente mandó este viernes en un avión privado a la Villa de Merlo a uno de sus ministros preferidos: Rogelio Frigerio.

Lanata quiso desgastar a Rodríguez Saá, pero emitió un informe fallido en Buenos Aires.

Cuando en una radio de la ciudad serrana le preguntaron al ministro del Interior si “Poggi tendría que ser el referente para contarles lo que pasa en San Luis”, inmediatamente respondió, con el candidato a su lado: “No queremos que nadie nos cuente, el Presidente viaja por el país”. La charla sucedía justo cuando hablaban del supuesto federalismo del gobierno de Macri. Así, quedó claro que Poggi, después de las elecciones, deberá responder a las órdenes de la Casa Rosada.

En la última quincena, el Gobierno Nacional envió a la provincia al Presidente, a la Vicepresidenta, a su ministro político y a su operador mediático preferido. Las intenciones de copar la Provincia, con Poggi a la cabeza, están al desnudo y son más explícitas que nunca.