La guerra abierta por la herencia de Gerónimo “Momo” Venegas -que involucra a una de sus hijas y a eventuales testaferros- alteró el clima de fiesta que vive el entorno de Claudio Poggi después del triunfo resonante en las PASO de agosto.

Sucede que en marzo de este año Poggi visitó al sindicalista en Buenos Aires y se sacó una foto que publicó en las redes sociales con un comentario al menos controversial: “Gran tipo el Momo”, escribió el candidato a senador nacional por Cambiemos en San Luis.

Con esa foto, Poggi había querido matar dos pájaros de un tiro: darle una señal de confianza a Mauricio Macri –el Momo era el gremialista más cercano al presidente- y redibujar en parte el perfil peronista que había perdido a partir de su ruptura con el Partido Justicialista y los hermanos Adolfo y Alberto Rodríguez Saá.

Pero la jugada salió mal. En San Luis, entre los radicales y el PRO más refinado, sus nuevos aliados, la imagen causó el efecto de una torta de chocolate en un hígado sensible.

En especial, por el esmero que puso Poggi en su difusión: “Gracias compañero ‘Momo’ Venegas por la invitación a visitar su gremio. Compartimos visiones de la realidad política nacional y de la provincia de San Luis. Durante la  visita aproveché para obsequiarle mi libro ‘Nuestro aporte a San Luis’. Gran tipo el Momo, un dirigente histórico del peronismo sindical argentino”, posteó en Facebook el 2 de marzo.

Los comentarios que cosechó enseguida mostraron signos de fuerte descontento:

Ahora con el Momo Venegas, la verdad se me rompió el corazón”, publicó, por ejemplo, Alan Abel Barloa. Otro que tiró la bronca fue un tal Alberto Musumeci: “Lo que menos quiere el pueblo es escuchar un elogio a un sindicalista enquistado en el gremio como el Momo, ojo, que todo lo que ud. construyó en este tiempo se puede diluir en un segundo con las juntas que justamente el pueblo rechaza”.

Al ver el efecto negativo, los consejeros de Poggi pelearon por echar esa reunión en el olvido. Lo más rápido posible. Tan rápido que el 26 de junio, cuando el gremialista murió a sus 75 años, el candidato a senador nacional no publicó en sus redes ningún homenaje destinado a ese “gran tipo” que había visitado tres meses antes.

Ahora María Eva, una de las hijas de Venegas, abrió una guerra mediática por una herencia varias veces millonaria. Como el tema se impuso por peso propio, los medios porteños lo instalaron en su agenda.

Esa instalación, que también penetra en San Luis, es la que preocupa a los militantes poggistas. Saben que si algún periodista le preguntara a los dirigentes radicales qué piensan sobre aquellas cuestionadas compañías -por caso el diputado nacional José Riccardo- podría surgir un cortocircuito justo en medio de la campaña para las elecciones de octubre.

Venegas, jefe de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), no era un improvisado y en casi tres décadas cosechó poder y fortuna. Pero al parecer no pudo dejar sus papeles en orden.

Sus promotores para que llegara a la cumbre sindical habían sido Carlos Menem y Eduardo Duhalde. En los últimos años había fundado el partido FE, al que llevó a una alianza electoral con Macri. ¿Una línea de coherencia? Podría ser. Sin embargo, en Cambiemos nadie explica, por ahora, si Poggi todavía dice lo mismo que decía en marzo.